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Boletín Nº1 – Lunes, 10 de mayo de 2021

DEPENDENCIA, DISCAPACIDAD Y ENVEJECIMIENTO

Las consecuencias del desarrollo social y la mejora de la calidad de vida en nuestra sociedad, han logrado un incremento de la esperanza de vida durante todo el siglo XX. Según el INE del año 2019, las mujeres españolas tienen una esperanza de vida al nacer de 86,22 años, y los hombres de 80,87 años. Se encuentran entre las cifras más altas de Europa y del mundo.

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La vejez trae consigo grandes cambios a nivel individual y social, dificultando en algunas ocasiones el mantenimiento de la calidad de vida en esta etapa. Es por esto que se han tenido que tomar medidas desde los poderes públicos para la búsqueda de soluciones que aseguren la atención que las personas mayores, dependientes y/o con discapacidad merecen y precisan. Las medidas adoptadas se encaminan hacia la conservación de la autonomía personalel mantenimiento de la independencia y autogestión económica, la mejora del estado de bienestar, y la promoción de la participación social.

Como consecuencia del cambio en los patrones de enfermedad y muerte de la población, el aumento de la esperanza de vida de las personas mayores ha incrementado el porcentaje de las personas que tienen una enfermedad crónica diagnosticada: cerca del 70% de los mayores de 65 años padecen problemas crónicos de salud relativamente estables; aunque, por otro lado, un 10% del total deriva en enfermedades incapacitantes.

Las problemáticas que nacen de forma natural con la edad pueden generar discapacidades diversas, desde problemas en la movilidad hasta afectaciones sensoriales por ejemplo. Estas nuevas situaciones vitales pueden suponer una necesidad de apoyo para desarrollar las actividades más comunes del día a día, es decir, las actividades básicas de la vida diaria (ABVD). Cuando esta necesidad aparece se dan las situaciones de dependencia. Éstas están reguladas en España por la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, más conocida como Ley de Dependencia (Descargar).

Según los datos recogidos por el Imserso en julio de 2020, hay más de 1 millón de personas beneficiarias de la Ley de Dependencia, siendo el 71,86% mayores de 65 años. En concreto un 18,05% del total tienen una edad entre los 65 y los 79 años, y un 53,81% superan los 80.

La Ley de Dependencia ofrece servicios y prestaciones económicas en su catálogo de recursos, siendo mayor la cifra de personas que han accedido a un servicio (68,57%) que las personas que perciben prestaciones económicas (31,43%).

Más información acerca de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia en nuestro apartado: RECONOCIMIENTO DEPENDENCIA Y DERECHOS

ENVEJECIMIENTO EN EL SIGLO XXI:

UNA CELEBRACIÓN Y UN DESAFÍO

El aumento de la esperanza de vida de las personas, en gran medida por la mejora en la sanidad y los avances en la tecnología, es sin duda uno de los mayores logros de la humanidad, pero también es necesario realizar cambios para lograr superar los retos y disfrutar de las oportunidades que este fenómeno nos ofrece. Sólo podremos considerar esto como un éxito si se garantiza la dignidad, la seguridad, la independencia, la autonomía y la participación social de las personas mayores.

Envejecer no puede suponer una merma de los derechos ni de la calidad de vida de las personas.

En este contexto en el que nos encontramos actualmente, la pandemia ha puesto en relieve que, a pesar de que cada vez existe una mayor concienciación al respecto, las dificultades que tienen las personas mayores para ejercer sus derechos sigue siendo una asignatura pendiente.

Especialmente en el ámbito sociosanitario, es esencial conocer los derechos de las personas mayores y las necesidades específicas asociadas al envejecimiento para poder identificar las barreras a las que deben hacer frente estas personas, superar la discriminación por razón de edad y las relaciones basadas en el Buen Trato.

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En los últimos años, y especialmente a partir de la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento de Naciones Unidas, la comunidad internacional ha planteado el maltrato a las personas mayores como una cuestión de Derechos Humanos, reconociéndolo como un problema social que los afecta a nivel mundial y que tiene profundas repercusiones psicológicas, sociales, médicas, jurídicas y éticas.

Según los datos de Naciones Unidas en el último año, aproximadamente 1 de cada 6 personas mayores de 60 años sufrieron algún tipo de abuso en sus comunidades, siendo mayores las tasas de maltrato entre los ancianos residentes en centros e instituciones destinadas a su atención que entre los que viven en su comunidad. Este maltrato puede haberse manifestado de diferentes maneras: maltrato físico, psíquico, emocional o económico.

Con el objetivo de combatir este tipo de violencia, desde la Fundación Padrinos de la Vejez queremos dar a conocer este decálogo de buenas prácticas que debería servir como referente en el cuidado y la asistencia de nuestros seres queridos mayores en cualquier contexto, ya sea desde una perspectiva profesional, desde el ámbito familiar o social.

 
Decálogo de Buen Trato a Personas Mayores:

> Derecho a su LIBERTAD. Reconocer los derechos y respetar la toma de decisiones de las personas mayores.

> Fomentar la AUTONOMÍA y refuerzo de la INDEPENDENCIA. Apoyar la toma de decisiones, la autodeterminación y el derecho a recibir ayuda. Favorecer el uso y el aprendizaje de capacidades, esto les permitirá mantener sus capacidades cognitivas y físicas y reforzar su bienestar.

> RESPETO a sus diferencias y preferencias. No discriminar a las personas por su edad, género, enfermedad, ideología, religión, nivel económico o cultural.

> SINGULARIDAD. Cada persona es única y protagonista de su vida. Velar por un cuidado adecuado. Ser cuidado como ellos mismos desean que les cuiden. Tratarles con dignidad y respeto, independientemente de las facultades que mantengan.

> EMPATÍA. Ponerse en el lugar de los demás, sentirse querido y escuchado es fomentar un trato digno y respetuoso.

> Evitar el aislamiento y la soledad no deseada a través de la INTEGRACIÓN y ACOMPAÑAMIENTO. Favorecer el contacto con familiares, amigos y voluntarios. Este tipo de acciones produce mejoras en el estado de ánimo de las personas mayores.

> Respeto a su INTIMIDAD. Principio básico del buen trato que se basa en el respeto y confidencialidad. Dentro de este apartado, facilitar el uso y control de sus pertenencias.

> LUCHA CONTRA EL EDADISMO. Eliminar los mitos y estereotipos que conllevan hacia actitudes discriminatorias por el mero hecho de tener una edad avanzada.

> Fomentar una IMAGEN POSITIVA de la vejez. Reconocer el conocimiento, experiencia y sabiduría de las personas mayores como aportación de grandes beneficios a la sociedad.

> Promover la CORRESPONSABILIDAD en las tareas de cuidado. Fomentar la participación en los cuidados, para evitar el síndrome o sobrecarga del cuidador.

Esperamos que este decálogo conciencie de la importancia de aplicar buenas prácticas para evitar situaciones de maltrato a los mayores.

Más información en nuestra sección: DERECHOS DE LOS MAYORES.

LOS CUATRO PILARES DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO

La promoción del envejecimiento activo se compone de CUATRO PILARES fundamentales – salud, participación, seguridad y aprendizaje. Estos pilares facilitan diversos contextos interrelacionados, que exigen conocer todas sus perspectivas para implementar acciones adecuadas, a la que se une de forma trasversal el optimismo o positivismo.

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Salud

Reconocida como requisito indispensable para concebir la mejor calidad de vida, elevando la salud a un contexto bio-psico-social. Invertir en salud involucra una adaptación de la sanidad en todas las poblaciones, y una contribución para fomentar programas de prevención y rehabilitación del daño; implica apoyar el desarrollo de conocimientos que favorezcan un aprendizaje óptimo en salud y cuidados, reducir las desigualdades efectuando el derecho a la sanidad sin restricciones, e implementar diseños amigables con las personas mayores que disminuyan el umbral de dependencia.

Además, tal y como se señala desde la OMS: «La prevención de la dependencia empieza ya en la niñez y en la adolescencia. Pero es alrededor de los 40 años cuando se deba apostar por unos estilos de vida con actividad física regular y adecuada, dieta equilibrada, vida intelectual y socialmente activa (jogging cerebral), sueño reglado, la evaluación periódica de marcadores de enfermedades, y naturalmente, mayor participación en el tejido socioeconómico y político de la sociedad». Por otro lado, es conveniente evitar el tabaco y el consumo de bebidas alcohólicas, así como aportar Calcio y Vitamina D, consumiendo diariamente lácteos bajos en grasa, manteniendo una hidratación adecuada y exponiéndose al sol (paseos regulares). En definitiva, cultivar y potenciar la salud implica mejorar el bienestar y la funcionalidad a lo largo de la vida.

Además, cabe mencionar la prevención de la gripe. La gripe en personas de edad avanzada, puede resultar una enfermedad preocupante y tener graves complicaciones que podrían empeorar el estado de salud de forma rápida y fulminante. Por este motivo, es importante la prevención de la gripe mediante la vacunación cada año para evitar la enfermedad y mejorar la protección frente a las cepas que son cada vez más frecuentes en los meses de invierno. La vacunación también es aconsejable para aquellos que convivan o cuiden a personas mayores, enfermos crónicos o personas dependientes para evitar trasmitirles la enfermedad.

Por último, dentro de este apartado, resulta también obvio recalcar, el tiempo de EXCEPCIÓN que estamos viviendo provocado por el coronavirus, SARS-CoV-2 o Covid-19, que afecta mayoritariamente al colectivo de las personas mayores. Esta nueva y extraña enfermedad, declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud, está afectando gravemente a todos los países del mundo, sufriendo nuestro país uno de los primeros grandes brotes declarados. Solo en centros residenciales españoles, fallecieron más de 20.000 personas mayores hasta junio de 2020 que, unidos a los fallecidos que vivían en sus hogares, se afirma que más del 90% de los hombres y mujeres fallecidos en España hasta Septiembre de 2020 por coronavirus tenían 60 años o más. Por ello, es especialmente importante mantenerse en las mejores condiciones de salud posible. Con un estilo de vida sano y saludable y respetando las pautas marcadas por el Ministerio de Sanidad de distanciamiento social y uso de mascarillas, podremos hacer frente a esta nueva situación.

Participación

La participación social de las personas mayores se relaciona directamente con la calidad de vida de las mismas.

Diversos estudios muestran mayores índices de satisfacción personal, menos depresión y más integración en la comunidad de las personas cuya participación en la sociedad sigue activa. Igualmente, la participación de las personas mayores en la toma de decisiones de los distintos ámbitos y sectores de la sociedad y la política es un punto imprescindible tanto por el valor de su experiencia vital como por la necesidad de una representación adecuada en términos cuantitativos. Pero también debemos de ser conscientes de que participar activamente hace alusión a estar presente y ser parte de, ser tomado en cuenta por y para, involucrarse e intervenir.

Participar es incidir, contribuir, actuar y responsabilizarse.

Seguridad

El sentimiento de seguridad en las personas que envejecen es un elemento muy importante, ya que facilita el desarrollo y crecimiento personal, impulsando el envejecimiento activo en su conjunto y estimulando la salud física, el bienestar emocional y social de las personas. La inseguridad puede ser percibida a nivel social, en forma de conflictos, victimización, desastres naturales, epidemias sanitarias, crisis económicas, etc., o a nivel individual, reflejándose en soledad, enfermedad, necesidad de cuidados, duelos, incapacidades, cambios de residencia, escasez e inseguridad de recursos económicos, etc.

La necesidad de las personas a sentirse seguras, implica liberarse del temor, la pobreza y obtener la posibilidad de vivir con dignidad a lo largo de su vida, y de acuerdo a sus intereses, necesidades y valores.

Por ello, las personas que envejecen necesitan adquirir seguridad sobre sus ingresos, sentir que viven en una sociedad donde no se vulneren sus derechos, donde cuentan con la posibilidad de decidir sobre su futuro sin miedo a represalias por parte de su familia o la sociedad, y donde alcanzar los 65 años no significa un estancamiento o fin en sus vidas, si no una oportunidad de desarrollo personal, sin prejuicios de género o edad, con buen trato.

Aprendizaje a lo largo de la vida

El aprendizaje a lo largo de la vida implica el empoderamiento del ser humano a través de la formación continua, ofreciendo la garantía y posibilidad de superar los constantes desafíos que suceden en una sociedad activa.

Implica poder intercambiar significados, conocimientos, estrategias y experiencias para aplicarlos con seguridad, confianza y autodeterminación en todas las circunstancias y entornos vitales, permitiendo así, reforzar el desarrollo personal y mejorar la calidad de vida de acuerdo a nuestros intereses.

Por ello, el aprendizaje a lo largo de la vida debe validar las formas de pensamiento y acción de las personas, contribuyendo a reforzar una identidad positiva, sin estereotipos de género o edad, permitiendo sentirse reconocidas y valiosas, ejerciendo su derecho a la formación continua, porque aprender se puede a cualquier edad.

Positivismo

Para alcanzar un envejecimiento feliz y saludable es muy importante tener una actitud positiva y un buen sentido del humor para hacer frente a las adversidades del día a día. Está demostrado con evidencia científica que, mantener una actitud positiva ante la vida, quererse adaptar a las circunstancias cambiantes que acontecen, ver en cada ocasión las oportunidades que renacen, y mirar la vida con optimismo, favorece a vivir más y mejor.

QUÉ SON LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y

LA DÉCADA DEL ENVEJECIMIENTO SALUDABLE (2020-2030)

A pesar de las continuas mejoras y aportaciones que se producen en paralelo al envejecimiento activo o saludable, se considera que aún existe una brecha de acceso que impide que este resultado se extienda a todos los adultos mayores. Por este motivo, en el año 2015, miembros de todos los países del mundo se reunieron para establecer los OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE (ODS) impulsados por las Naciones Unidas, y destinados a resolver los problemas sociales, económicos y ambientales que afectarán al mundo durante los próximos 15 años (2015-2030). Estos objetivos persiguen lograr que cada ser humano en el mundo y sin distinción, tenga la oportunidad de desarrollar todo su potencial con dignidad y en igualdad.

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Tras esta negociación, se aprobó la llamada AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE, («TRANSFORMAR NUESTRO MUNDO: LA AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE»),basada en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los tratados internacionales. La cual entró en vigor nada más iniciar el año 2016 y cuyo objetivo fue elaborar un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad.

Desde este punto de vista, se acentúa la reflexión sobre la importancia de reconsiderar la manera en la que evolucionamos en nuestro ciclo vital. De esta forma, se instaura la salud como factor determinante para la percepción de calidad de vida en las personas que envejecen. Estas medidas ya venían contempladas en el contexto de los ODS, en particular en el objetivo 3: «Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades».

Bajo todo este contexto, tiene lugar en mayo de 2016 la Asamblea Mundial de la Salud, cuya estrategia se basa principalmente en el INFORME MUNDIAL SOBRE EL ENVEJECIMIENTO Y LA SALUD (OMS), y donde se aprobará la Estrategia y Plan de Acción Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud (2016-2030). El eje central de este proyecto son las personas mayores, al fin de que todas puedan vivir una vida más longeva y saludable.

En dicha estrategia se incluye la visión y los objetivos para los siguientes 14 años (2016-2030), además dela medición de un segundo plan de acción en el que se describen las medidas que deben tomarse entre el año 2016 y el 2020 para conseguir desarrollar la llamada DÉCADA DEL ENVEJECIMIENTO SALUDABLE (2020-2030). Se trata de un plan encabezado por la OMS, que consiste en diez años (2020-2030) de colaboración concertada, catalizadora y sostenida. Las personas mayores son el eje central de este proyecto donde se aúnan los esfuerzos de los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los profesionales, las instituciones académicas, los medios de comunicación y el sector privado en aras de mejorar la vida de estas personas, así como las de sus familias y comunidades.

Desde esta perspectiva, se ofrece una visión del envejecimiento saludable haciendo alusión al proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Entendiendo por capacidad funcional, aquellas capacidades que permiten a una persona ser y hacer lo que considera importante para continuar con su desarrollo vital.

Con el fin de lograr sus objetivos, la OMS ha establecido 10 PRIORIDADES para este decenio:

  1. Establecer plataformas para la innovación y el cambio que conecten ideas y personas.
  2. Apoyar la planificación del país en la creación de políticas que faciliten vidas más largas y saludables.
  3. Recopilar datos globales sobre Envejecimiento Saludable con el fin de conseguir información actualizada.
  4. Promover investigaciones que aborden las necesidades actuales y futuras de las personas mayores.
  5. Alinear los sistemas de salud con las atenciones que requieren las personas mayores.
  6. Sentar las bases para un sistema de apoyo a los mayores y a sus cuidadores en todos los países.
  7. Asegurar los recursos necesarios para una atención integral a la vejez.
  8. Emprender una campaña mundial para combatir la discriminación por edad.
  9. Definir el contexto económico que permita diseñar soluciones sostenibles, equitativas y eficaces.
  10. Mejorar la red mundial de ciudades y comunidades adaptadas a las personas mayores.

Lo que se pretende con la implantación del decenio es dar a conocer una perspectiva del envejecimiento activo y saludable enmarcada por los ODS, y como una condición que garantiza la salud mediante la promoción del bienestar, el logro de la igualdad de género y la reducción de las desigualdades. Además, dicha iniciativa implica la transformación de las ciudades para que sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles, involucrando la adopción de medidas concertadas para formular políticas basadas en la evidencia en todos los sectores que fortalecen las capacidades de las personas que envejecen.

VIVIENDAS INTERGENERACIONALES:

COMPARTIENDO VIDA Y VIVENCIAS

Vivir en soledad es el principal motivo de tristeza y depresión entre los grupos de población con más edad. Además, en la situación actual de pandemia, con confinamientos y distanciamiento social, esta situación de vulnerabilidad se ha visto multiplicada, traduciéndose en una merma considerable de las capacidades físicas y cognitivas de las personas.

Casi 4,8 millones de personas vivían solas en España en 2019, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). De las cuales, dos millones tenían 65 años o más, y siete de cada diez (un 72,3%) eran mujeres. Es más: el INE indica que el 42,3% de las mujeres españolas de 85 años o más viven solas, mientras que el porcentaje en varones para la misma franja de edad cae al 21,8%.

Para hacer frente a esta realidad, Alicante impulsó en 2008 la creación de las viviendas de Plaza América, un entorno donde jóvenes y mayores se integran socialmente, compartiendo no solo un entorno, también sus vidas y vivencias. Esta iniciativa ha sido reconocida por la ONU como uno de los 12 proyectos para las ciudades del futuro. Ahora su modo de vida se ha visto alterado por las restricciones, pero el espíritu se mantiene: “Ayudarnos los unos a los otros”.

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Plaza América – Alicante

El comienzo de esta aventura data de noviembre de 2008, donde con una inversión de 12 millones de euros, se crearon 72 viviendas en un edificio de Plaza de América, con el fin de facilitar a unos 80 jóvenes y mayores alquileres asequibles y a su vez fomentar la solidaridad intergeneracional. Los residentes viven de forma independiente en sus apartamentos, 56 destinados a personas mayores dependientes, de más de 65 años y que no poseen otra vivienda habitable, y 16 para jóvenes de entre 18 y 35 años, que se comprometan a realizar 4 horas semanales de actividades y servicios comunitarios, así como a estar un poco más atentos a sus vecinos mayores, como un “buen vecino”. 

El objetivo principal de esta iniciativa siempre ha sido procurar un hábitat adecuado y seguro a las personas que van a vivir en ellas, bajo la filosofía de “vivir y envejecer dignamente en casa”.

Madelin Fidelia de la Fuente, con 75 años y cubana de nacimiento, es la presidenta de la comunidad de vecinos de las viviendas intergeneracionales de Plaza América. Ella asegura que esa interrelación con los jóvenes “es algo increíble”. “Al final tienes la alegría de ellos y la tranquilidad de nosotros“.

Si quieres saber más de este fantástico proyecto pincha en el siguiente enlace.

Fuente: World-habitat.org – Proyecto Municipal de Viviendas Intergeneracionales y Servicios Comunitarios en Alicante.

NUESTRAS RECOMENDACIONES

Libro:
Yo de mayor quiero ser joven.

Autor: Leopoldo Abadía.

«Tengo 82 años. Soy mayor y pertenezco a ese colectivo llamado tercera edad, ancianos, abuelos o viejos. Pero me siento joven, muy joven. Muchas veces me he preguntado si es posible hacer feliz a los demás cuando ya he cumplido unos años, si puedo tomarme la vida con vitalidad sin que me miren raro, si puedo ser útil a los demás, si es bueno ser realista y pensar en el futuro, y, sobre todo, si puedo sentirme joven sin hacer el ridículo. Al final me he dado cuenta de que la juventud es una cuestión de actitud».

A través de historias vividas en primera persona y con su inconfundible estilo y elegante sentido del humor, Leopoldo Abadía, autor más joven que los jóvenes, continúa haciéndonos sonreír en su papel de persona octogenaria que se enfrenta a un mundo de mayores con la mentalidad fresca y entusiasta de un chaval.

Película:
Vivir dos veces

Emilio (Oscar Martínez), su hija Julia (Inma Cuesta) y su nieta Blanca (Mafalda Carbonell) emprenden un viaje disparatado y a la vez revelador. Antes de que a Emilio le falle la memoria definitivamente, la familia le ayudará a buscar al amor de su juventud. En el camino encontrarán la oportunidad de una vida nueva y sin trampas. Decisiones discutibles y contratiempos los llevará a enfrentarse a los engaños sobre los que han montado sus vidas. ¿Será posible vivir dos veces?

Plataforma: Netflix (periodo de prueba – 30 días gratis)

Exposiciones (adaptado al Covid-19):
Entra y descubre Google Arts & Culture 

Google ha digitalizado decenas de museos y sus obras de arte para que puedas visitarlos sin salir de tu hogar y desde cualquier pantalla. Google Arts & Culture es toda una experiencia audiovisual. Desde Explorar podrás buscar artistas, corrientes, movimientos y técnicas, acontecimientos y personajes históricos. La lista está repleta de galerías, museos y de lugares emblemáticos y colecciones de arte e historia de emblemas como la NASA o la Casa Blanca. O si lo prefieres, tienes una lista interminable de colecciones de arte conocidas en todo el mundo como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, la Tate Britain de Londres, el Smithsonian de Washington D.C., el Hermitage de San Petersburgo o el Museo Reina Sofía de Madrid.

Lugar:
Pescueza

Pescueza, un pequeño pueblo situado al noroeste de la provincia de Cáceres, de menos de 200 habitantes. Dos terceras partes tienen más de 65 años. En esta localidad cacereña pusieron en marcha hace una década un programa innovador bajo el nombre de ‘Quédate con nosotros’ que lucha contra la despoblación y cuidado a los mayores con el que evitan que tengan que abandonar sus casas cuando no se valen por sí solos y puedan envejecer en ellas. En este proyecto se ha buscado generar un entorno amable y completamente adaptado para los vecinos más mayores a través de la construcción de residencias, centros de día, casas rurales adaptadas a las personas mayores, etc.

En lo que se refiere a las principales iniciativas e intervenciones destaca un carril-andador azul con suelo antideslizante donde los mayores tienen preferencia y que une los principales lugares del pueblo: el ambulatorio, la iglesia y el centro de día, el cual se puede utilizar durante todo el año. Además, cuentan con pasamanos en las calles con pendiente e incluso con un coche eléctrico para ir a recoger a los vecinos que no pueden ya desplazarse por sí mismos. Por otro lado, se han facilitado smartphones para quien lo pida con un botón del pánico por si les ocurre algo. A esta teleasistencia perpetua la llaman «acompañamiento en la soledad». También el ayuntamiento cuenta con una furgoneta para desplazar a los ancianos hasta Coria (cabecera de comarca, a 20 kms). Pero además, en este pueblo los ancianos tienen todas sus necesidades cubiertas: servicio de lavandería, peluquería, comida y cena a domicilio e incluso un teléfono con teleasistencia al que pueden llamar si se encuentran mal o se sienten solos. 

Durante el día también se pueden realizar actividades como talleres o gimnasia, aunque muchos prefieren acudir a relacionarse a la Plaza Mayor, donde se encuentra el único bar del pueblo.

 

Fuentes: www.elpais.com y www.65ymas.com.

UNA CASA PARA TODA LA VIDA:

ACCESIBLE Y MOLDEABLE

La arquitectura es el arte y la técnica de diseñar y construir entornos -arquitectónicos o urbanos-, modificando el hábitat humano y analizando, como decía el teórico Vitrubio, la durabilidad – Firmitas, la utilidad -Utilitas y la belleza – Venustas de estos espacios. La arquitectura se podría definir entonces, como el equilibrio entre estos tres elementos: la durabilidad, la utilidad y la belleza de un espacio.

Nuestra sociedad ha experimentado un gran cambio socio demográfico desde los tiempos de Vitrubio. Los avances en la medicina, la mejora en la calidad de vida de la población, el consiguiente aumento de la esperanza de vida y el reconocimiento de los derechos de personas con diversidad funcional, un colectivo largamente olvidado, han dado como resultado un mayor grupo de población envejecida con distintas capacidades y necesidades. Es imprescindible, por tanto, extraer del concepto de Utilitas un apartado dedicado a la accesibilidad, ya que un espacio no puede ser funcional y útil si no es habitable para todo tipo de usuarios.

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La realidad nos indica que 9.055.580 son personas mayores de 65 años en España, un 19,2% sobre el total de la po­blación de 47.007.367, según los datos esta­dísticos del Padrón Continuo del Instituto Nacional de Estadística (INE) de enero de 2019. Más de 1.367.000 son personas dependientes, y 3.378.622 personas poseen algún tipo de discapacidad certificada -física, sensorial, psíquica o intelectual- igual o superior al 33%, de acuerdo con la base estatal de datos de personas con valoración del grado de discapacidad del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO) de diciembre de 2016. También se indica que el 40% de los mayores de 65 años sufren algún tipo de discapacidad. Para todas estas personas, la accesibilidad repercute notablemente en su autonomía, su bienestar y su calidad de vida, y es lo que les permite seguir formando parte de la vida social, mejorar las habilidades para hacer frente a los retos del día a día, aumentar las relaciones personales no solo en cantidad sino en calidad y evitar así el aislamiento y la soledad no deseada. Todo ello, en favor de su empoderamiento y proyecto de vida.

Una casa, cuando sentimos que es nuestro hogar, la queremos para siempre. Y para lograr ese deseo tenemos que tomar conciencia del proceso vital y cambiante del ser humano, la adaptación posible de los espacios, la accesibilidad básica e imprescindible que permita vivir siempre en ella de forma cómoda y segura, independientemente de nuestra edad y capacidades. Una casa accesible y moldeable es una casa para toda la vida.

Adaptar la vivienda y mejorar la accesibilidad ayudará a:

  • Mejorar la calidad de vida.
  • Conseguir una mayor autonomía.
  • Prevenir accidentes domésticos y evitar dependencias.
  • Suplir y compensar las limitaciones o carencias.
  • Facilitar las tareas cotidianas.
  • Permitir movimientos mejores y más rápidos.

¿Quiere saber cómo hacer su casa más accesible?

Haga clic en la imagen para ver el folleto: UNA CASA PARA TODA LA VIDA.

¿CÓMO HACER UNA CASA INTELIGENTE?

DOMÓTICA

El uso de la tecnología puede ser la mejor herramienta en nuestro día a día. Una de sus implantaciones en el medio doméstico ha sido la domótica y entre sus utilidades destaca la de automatización y control -encendido/apagado, apertura/cierre y regulación- de aparatos y sistemas de instalaciones eléctricas y electrotécnicas -como la iluminación, climatización, persianas y toldos, puertas y ventanas motorizados, el riego, etc.- de forma programada y/o centralizada y/o remota.

Los beneficios de la implantación de la domótica en los hogares son principalmente:

  • el aumento del confort,
  • el ahorro energético,
  • la accesibilidad,
  • la seguridad de sus usuarios.

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Existen muchas aplicaciones de las nuevas tecnologías asociadas al hogar digital, entre ellas resalta el uso de la domótica, la seguridad, las telecomunicaciones, los electrodomésticos inteligentes, el ocio y el entretenimiento digital. Si este desarrollo además se realiza con criterios de accesibilidad y diseño universal, las tecnologías del hogar digital pueden ofrecer oportunidades especialmente importantes para que las personas con diversidad funcional y/o dependientes puedan lograr una mayor independencia, e incluso una total y plena autonomía.

Algunos de los sistemas más comunes de control con domótica y de especial interés para personas con discapacidad o movilidad reducida son:

  • Control sobre la iluminación para apagar y encender y/o regular la intensidad. También regula el funcionamiento de un número determinado de luminarias necesarias para realizar una actividad concreta o crear ambientes más generales.
  • Motorización de cierre de huecos -ventanas, persianas, toldos, cortinas, etc.-. La domótica permite abrir la ventana para ventilar, y subir las cortinas, persianas y toldos para la entrada de la luz.
  • Control de la climatización. El tipo de control que se puede ejercer sobre los sistemas de calefacción y refrigeración varía mucho en función del tipo de sistema y la tipología de la vivienda. Sin embargo, generalmente, suele ser sencillo y útil realizar la programación horaria, basada en una temperatura establecida para el día y una temperatura más baja por la noche. Por otra parte, la calefacción se puede desconectar de forma automática cuando nadie está en casa y subirla al llegar a la vivienda. Además, se puede regular la temperatura por zonas en el caso de viviendas grandes.
  • Motorización e integración de las puertas y cerraduras electrónicas dentro del control domótico trata tanto de facilitar el acceso dentro y fuera de la vivienda tanto del propio discapacitado, como permitir el acceso a otras personas que necesiten acceder a la misma (visitas, mensajeros, etc.) a través de distintos interfaces (p.e. mando a distancia, detectores de movimiento, teléfono, video portero, etc.).
  • Motorización de lavabos, fregaderos y otro equipamiento de higiene y trabajo en la vivienda para permitir una adaptación en altura tanto para personas de estatura corta y personas en silla de ruedas, como para personas de estatura normal o especialmente altas.
  • Gestión y mantenimiento de caudal de aguapara el riego, la piscina u otro sistema.
  • También algunos nuevos electrodomésticos tienen funcionalidades de alarmas, gestión y avisos remotos, que pueden ser integradas con otros sistemas de domótica. Estos equipos se pueden programar y poner en marcha de forma remota a través de Internet o el móvil. Además, las alarmas pueden avisar de una disfunción (una puerta abierta del congelador, o un filtro lleno de la lavadora) con un mensaje directamente al usuario y/o remotamente a un familiar o empresa de servicios, mediante email o SMS.

Para más información haga clic en la imagen inferior o vaya al apartado de DOMÓTICA, que lo encontrará en nuestra sección de Tecnología para la vida.

Fuente: Casadomo – Hogar Digital para Discapacitados

Luis Enjuanes y Vicente Larraga, los investigadores y científicos españoles que aplazaron sus jubilaciones para hacer frente al SARS-CoV 2 o Covid-19.

LUIS ENJUANES

Luis Enjuanes, nacido en Valencia hace 76 años, es investigador, profesor, químico y virólogo español, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Conocido por dirigir el laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología, trabaja desde 1978 con el CSIC como colaborador científico en el Centro de Biología Molecular del Severo Ochoa, donde ha llevado varios estudios hasta interesarse por el nuevo escenario desde hace un año: la estrategia contra el coronavirus.

Él mismo encabeza y dirige un equipo de 16 personas dispuesto a poner en el mercado, en el plazo de un año, una vacuna monodosis y autoaplicable que genere inmunidad frente al SARS-CoV 2 y donde quienes se vacunan no enferman ni se infectan ni transmiten el virus.

Les dejamos una de sus entrevistas más recientes en eldiario.es.

VICENTE LARRAGA

Vicente Larraga, nacido en Madrid hace 73 años, es uno de los mayores expertos de España en el desarrollo de vacunas. Trabaja en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), que también está desarrollando una de las vacunas españolas contra el coronavirus, que prevé terminar, si todo va bien, a finales de este año. Según sus mismos cálculos, en primavera podrían pedir autorización a la Agencia Europea del Medicamento para empezar las pruebas en humanos “y, si todo fuera bien, a finales de año 2021 tendríamos la vacuna terminada” y lista para su distribución.

Larraga dirige un equipo de 6 personas, la mitad contratadas a raíz de la pandemia, en el Laboratorio de Parasitología Molecular del Centro de Investigaciones Biológicas dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «En realidad mi intención era jubilarme cuando acabara la vacuna de la leishmaniosis, en la que he trabajado los últimos diez años. Pero me llamaron desde la Agencia del Medicamento para proponerme investigar en la vacuna. Y accedí».

El conocimiento de Larraga era fundamental: él trabaja con vacunas de ADN sintéticas que tienen como ventajas su conservación a temperatura ambiente y su rápida adaptación a posibles nuevas variantes del virus más resistentes, y con estas características se está trabajando para conseguir el nuevo fármaco. 

Su antídoto se basa en una molécula sintética en la que han puesto todas las señales para que el gen de la proteína S del virus se integre, se produzca, sea reconocida como foránea por el sistema inmune y se genere la protección. 

Si lo quieren conocer más, les dejamos una de sus entrevistas más recientes en cope.es.

LA PARTICIPACIÓN Y EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO

Se podría definir la participación social como aquellas iniciativas sociales en las que las personas toman parte consciente en un espacio, posicionándose y sumándose a ciertos grupos con los que comparte ideas, condiciones o actitudes para llevar a cabo determinadas causas que dependen para su realización en la práctica, del manejo de estructuras sociales de poder que las puedan promover y dirigir. La participación se entiende hoy como una posibilidad de configuración de nuevos espacios sociales o como la inclusión de actores sociales en los movimientos sociales, en organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, o como la presencia en la esfera pública para reclamar situaciones o demandar cambios.

Participar significa comprometerse con un objetivo, fin o meta establecida entre la persona y su entorno -familiar o social-, la capacidad de sentirse integrado y la oportunidad de ser percibido por la comunidad, independientemente de si se tienen o no limitaciones en la funcionalidad. Implica sentirse libre en la toma de decisiones sobre su forma de vida y sobre como regir su voluntad mientras se tengan las capacidades oportunas para ello.

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La UNESCO – Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura- define el objetivo de la “Participación Social” como la muestra de los valores, prácticas y actitudes culturales que tienen una repercusión en el sentido de integración, cooperación y emancipación de los individuos y las comunidades, que les conduce a orientar sus acciones.

Cuando se habla de participación, no sólo se habla de la práctica laboral o remunerada en la sociedad, sino que va más allá de esta connotación, poniéndose el énfasis en la potencia y significancia de los vínculos, las interacciones sociales y la toma de decisiones como principal fuente de independencia y bienestar.

Durante las últimas décadas, la situación y el contexto que rodea a las personas mayores, así como su participación y derechos en la sociedad han sido objeto de debate. El inicio del cambio de pensamiento respecto a la vejez se podría marcar en el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, formulado en 1982 en el marco de la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. Esta primera Asamblea asentó los puntos clave para las personas mayores como salud y nutrición, vivienda, familia, bienestar social, empleo e ingresos y educación.

Más tarde, en 1991, la Asamblea General de las Naciones Unidas promulgó una serie de principios sobre las personas mayores para que los países los integraran e impulsaran en sus políticas y programas de ayuda y desarrollo. Estos principios fueron:

  • Independencia: derecho de las personas mayores a tener acceso a ingresos, alimentación, vivienda, medicamentos, así como a una educación y formación adecuada.
  • Participación: integración de las personas mayores en la sociedad a través de mecanismos que la favorezca, poniendo especial atención en los movimientos sociales o asociaciones.
  • Cuidados: derecho a la atención, la salud y el bienestar, y la disponibilidad de recursos y servicios sociales que garanticen una buena calidad de vida de las personas mayores.
  • Autorrealización: acceso a los recursos sociales que apoyen las oportunidades para desarrollar su potencial.
  • Dignidad: protección de la seguridad integral en materia de explotaciones y malos tratos.

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) encabeza un plan consistente en diez años (2020-2030) de colaboración concertada, catalizadora y sostenida. Las personas mayores son el eje central de este proyecto donde se aúnan los esfuerzos de los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los profesionales, las instituciones académicas, los medios de comunicación y el sector privado en aras de mejorar la vida de estas personas, así como las de sus familias y comunidades para ofrecer una visión del envejecimiento saludable positiva, sistémica y empoderada. Se hace especial énfasis en la necesidad de actuar en las diferentes esferas que están en constante interacción con la persona mayor, para así asegurar que siga formando parte activa en sus familias, comunidades, economías y en definitiva dentro de la sociedad.

 
¿Qué implica la participación social de las personas mayores?

Fomentando la participación de las personas que envejecen se transmite un sentido del propósito, y se abre la posibilidad de establecer relaciones sociales positivas y enriquecedoras entre generaciones. Asimismo, se ofrece un espacio donde la persona aporta de forma activa su tiempo y su experiencia, reforzando la importancia de su figura en la sociedad actual, y ofreciendo la posibilidad de desarrollo personal a través de experiencias satisfactorias, de apoyo a la comunidad y a sus familias.

Por ende, se les ofrece un reconocimiento positivo de su valor, implicación, compromiso y autoeficacia dentro de una sociedad en constante transformación, y se les brinda un espacio vital donde continuar aportando su visión del mundo.

“Las personas mayores son ciudadanos/nas y quieren seguir viviendo plenamente en la sociedad.  Participar es una responsabilidad y un derecho.”

+ Bibliografía: Libro Verde del Envejecimiento Activo de la Comisión Europea.

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